Corría enero de 2026 y el Auditorio Picarte del DCC se llenaba, como es habitual, con exámenes de título y grado. Hubo uno que llamó especialmente la atención: Carlos Larraín, quien defendía su memoria para optar al título de Ingeniería en Ejecución en Procesamiento de la Información (IEPI), una carrera creada en 1971 que, desde 1975, pasó a ser impartida por el DCC hasta la creación de Ingeniería Civil en Computación en 1984.
Habían pasado más de 40 años desde que Carlos tuvo que dejar su carrera universitaria inconclusa.
“Decidí retomar la carrera después de tantos años principalmente como un desafío personal. Se lo debía a mi padre y mi mismo. Siempre tuve esa sensación de haber dejado algo inconcluso”, cuenta. Durante años le inculcó a sus hijos la importancia de terminar lo que uno comienza, convicción que volvió a él con fuerza. “En algún momento sentí que yo también tenía que terminar eso que estaba inconcluso”.
Esto coincidió con una etapa en la que estaba cerrando su vida laboral más activa y sintió la necesidad de enfrentar nuevos desafíos. “Fue mi hijo mayor quien me motivó directamente a intentarlo”. A partir de ahí, comenzó a averiguar cómo retomar sus estudios. En ese proceso, destaca el apoyo de la profesora Sandra De la Fuente, clave para concretar este camino.
Una vida en la computación
La historia académica de Carlos se entrelaza con una destacada trayectoria profesional ligada a la tecnología. Recuerda que los primeros años universitarios no fueron fáciles y que inicialmente pensó en optar por ingeniería civil. Fue cuando tomó el curso Introducción a la Computación que le cambió la perspectiva. “Me empezó a gustar mucho la lógica que había detrás y también la creatividad que implicaba programar. Ahí fue cuando dije esto es lo mío”.
Condicionado por su situación personal, optó por enfocarse en trabajar en lugar de continuar estudios. Comenzó como programador en Nestlé y luego en Chile Tabacos, donde durante más de una década asumió roles de liderazgo hasta dirigir el área de informática. Posteriormente, ocupó cargos regionales en Williams & Balfour y Principal, liderando operaciones, tecnología y procesos de transformación digital en Latinoamérica. Su trayectoria culminó como CIO y Chief Digital Officer, destacando por integrar la tecnología con la estrategia de negocio.
“Ha sido una carrera muy enriquecedora. Si algo destacaría, es haber combinado siempre la tecnología con el entendimiento del negocio, clave para crecer y adaptarse a los constantes cambios del área”, comenta.
Saldar una deuda, abrir un nuevo comienzo
Volver a un proceso académico fue desafiante pero, al mismo tiempo, gratificante. Requirió de disciplina, orden y constancia. “Me permitió integrar toda mi experiencia profesional con una mirada más académica”.
El día del examen había nervios, Carlos sabía que estaba cerrando un ciclo. “Cuando finalmente terminé, fue una sensación de logro muy grande, tanto a nivel personal como familiar. Fue como saldar una deuda pendiente conmigo mismo. Es cerrar un ciclo pendiente después de muchos años, demostrarme que era capaz de lograrlo, y también reafirmar que uno siempre puede proponerse nuevos desafíos, independiente de la edad. Al final, esto también te mantiene activo, vigente, con ganas de seguir aportando y creciendo”.
Tras rendir exitosamente su examen de título, agradece a la Universidad de Chile. “Esto no es solo un cierre, sino también un nuevo comienzo. Tengo muchas ganas de seguir activo, aportar y devolver en parte lo recibido, ya sea compartiendo mi experiencia, apoyando a estudiantes o participando como mentor”.
--
Comunicaciones DCC