Del aula universitaria a las comunidades escolares: estudiante del DCC participa en Taller Ignacio Domeyko
Hernán Poblete, estudiante de pregrado del DCC, participa activamente en el Taller Ignacio Domeyko, una iniciativa que busca fortalecer las habilidades resolución de problemas en escolares.

Lo que comenzó como la curiosidad por tomar un curso fuera de su formación habitual terminó convirtiéndose en una experiencia que Hernán Poblete decidió continuar más allá de las aulas universitarias.

El estudiante del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) participa actualmente en el Taller Ignacio Domeyko, una iniciativa surgida a partir del curso Seminario de Enseñanza y Aprendizaje de la Matemática Escolar, impartido por el profesor Patricio Felmer, del Departamento de Ingeniería Matemática, que lleva la metodología ARPA—Activando la Resolución de Problemas en el Aula— a estudiantes escolares.

La experiencia busca promover el razonamiento, la colaboración y el pensamiento crítico a través de problemas matemáticos que se alejan de los ejercicios tradicionales. Los estudiantes trabajan en grupos y deben conversar, compartir conocimientos y construir colectivamente una solución.

“Son problemas que te sacan un poco del esquema de ‘tengo que aprenderme esta materia para resolver este tipo particular de ejercicio’. Son, en general, problemas lógicos o de modelamiento”, explica.

Actualmente, Hernán participa en esta actividad en dos espacios en el Barrio Yungay. Por una parte, el Taller Ignacio Domeyko, cada sábado en colaboración con la Junta de Vecinos y en dependencias del Museo de la Educación Gabriela Mistral. Allí participan estudiantes desde sexto básico hasta tercero medio, quienes durante cada semestre se enfrentan a distintos desafíos matemáticos acompañados por monitores universitarios. Además, el equipo trabaja con estudiantes de octavo básico del Liceo Amunátegui, incorporando las actividades directamente en las clases de Matemática. 

Uno de los principios centrales de la metodología es que los monitores intervengan lo menos posible. La idea es que sean los propios estudiantes quienes, a través del diálogo y el trabajo colaborativo, encuentren distintas formas de abordar los problemas. “Si una persona del grupo tiene un conocimiento que otra no tiene, la idea es que puedan explicarse entre ellos y generar esa conversación. Paradójicamente, el monitor debería participar lo menos posible”, señala Hernán.

Para llevar adelante cada sesión, el equipo prepara previamente los problemas y sus posibles adaptaciones, considerando que algunos grupos pueden avanzar rápidamente y otros requerir mayor apoyo para llegar a la solución.

Para Hernán, continuar participando en esta iniciativa responde también a una motivación personal por la educación y su impacto en la sociedad.

“A pesar de estar estudiando ingeniería, también tengo esta motivación por la educación. Siento que la educación es la base para construir una sociedad buena, resiliente, que sepa lo que está haciendo y que pueda vivir bien”, afirma.

El estudiante también destaca el valor que tienen estas experiencias para quienes se están formando como futuros profesionales. “No podemos pretender resolver los grandes problemas de la sociedad si no conocemos la sociedad, si estamos aislados dentro de una oficina”, reflexiona.

Una experiencia que demuestra que la formación universitaria también se construye fuera de las aulas.

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Comunicaciones DCC

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Ultima modificación: 2026-10-07 17:33 -0300