¿Cómo aprovechar los datos disponibles para comprender mejor cómo se mueve una ciudad? Esta es una de las preguntas que aborda LOICA (Learning Origin-destination Inference through Cross-source Analytics), proyecto financiado por la Agencia NAcional de Investigación y Desarrollo (ANID) / concurso Fondecyt Regular 2026, liderado por el académico del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) de la Universidad de Chile, profesor Eduardo Graells-Garrido, y que se desarrollará entre 2026 y 2030.
La iniciativa fue presentada el 25 de septiembre en el Auditorio D’Etigny de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, en el marco de Urban Kombucha, encuentro que reunió a académicos, estudiantes y representantes del sector público y privado en torno al uso de datos para abordar desafíos urbanos.
El objetivo de LOICA es inferir de manera más precisa los patrones de movilidad y demanda de transporte público en el Gran Santiago, abordando una brecha de información particularmente relevante: conocer dónde terminan los viajes de las personas.
Mientras sistemas como la tarjeta bip! permiten saber dónde una persona inicia su viaje en el transporte público, no necesariamente permiten conocer su destino final. Para abordar esta brecha, LOICA propone cruzar distintas fuentes de información y utilizar modelos de aprendizaje automático para inferir patrones de movilidad que actualmente no pueden observarse directamente.
“Estimamos la demanda de transporte público del Gran Santiago a partir de fuentes de datos que hoy se analizan por separado: las transacciones de la tarjeta bip!, las validaciones con código QR de Red Movilidad, los registros anonimizados de telefonía móvil de Entel, la infraestructura urbana disponible en OpenStreetMap y el Censo 2024”, explica el profesor Graells-Garrido.
Integrar datos para comprender la ciudad
Una de las claves del proyecto es precisamente integrar fuentes de información que permiten observar distintos aspectos de la movilidad urbana. Los datos de transporte público entregan información sobre los viajes realizados en este sistema, mientras que los registros anonimizados de telefonía móvil permiten observar patrones de desplazamiento de una población más amplia, aunque sin identificar directamente el modo de transporte utilizado.
“Hay fuentes de datos públicas y también datos privados que han sido anonimizados para que se pueda estudiar cómo se mueve la gente. Pero cada una de estas fuentes tiene sus propias limitaciones. Para poder entender cómo se mueve la población en general en la ciudad, necesitamos cruzar esos datos”, señala el académico.
Esta integración podría permitir estudiar fenómenos que son difíciles de observar utilizando una única fuente. Entre ellos, por ejemplo, las diferencias en los patrones de desplazamiento según edad y género, o la demanda de transporte que no queda registrada en los sistemas tradicionales, como ocurre con los viajes asociados a la evasión del pago del pasaje.
Más que desarrollar únicamente nuevos modelos computacionales, LOICA busca generar herramientas que puedan ser útiles para quienes diseñan políticas públicas y toman decisiones relacionadas con la planificación y operación del transporte.
“En la investigación de LOICA no solamente queremos enfocarnos en lo técnico, en si un modelo puede predecir algo, sino también en cuáles son las consecuencias de utilizar esta tecnología y cuáles son las cosas que no estamos viendo del movimiento de las personas”, explica Graells-Garrido.
En este sentido, el proyecto plantea que comprender la movilidad urbana requiere algo más que combinar grandes volúmenes de información: también es necesario integrar distintas perspectivas.
“Una única fuente de datos o una única visión de cómo funcionan las cosas no es suficiente. Tenemos que integrar no solo datos, sino también visiones, necesidades y propuestas de solución a los problemas que afectan a las ciudades”, agrega.
Una colaboración entre academia, sector público y privado
En el desarrollo de LOICA convergen investigadores y organizaciones provenientes del mundo académico, público y privado. Además de la Universidad de Chile, participan investigadores de la Universidad Técnica Federico Santa María, el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y Entel, a través de su división Entel Digital y su plataforma Crowds.
Esta colaboración permite poner en común distintas capacidades y fuentes de información para abordar un desafío que requiere una mirada interdisciplinaria.
“Con LOICA vamos a poder tomar decisiones y diseñar una ciudad que sea accesible para todas las personas”, afirma el académico.
Datos y movilidad: una conversación más amplia
Durante Urban Kombucha también se presentó COLIBRÍ, proyecto “hermano” de LOICA, igualmente liderado por Eduardo Graells-Garrido, con la participación de los investigadores Matías Toro (DCC) y Sebastián Ferrada (DCC-IDIA).
El encuentro incluyó además presentaciones sobre distintas iniciativas vinculadas al uso de datos y movilidad urbana. Participaron Daniela Opitz, del Departamento de Informática de la Universidad Técnica Federico Santa María y coinvestigadora de LOICA; Julio Covarrubia, de Entel Digital; Carla Olivares, de Transapp; Francisca Gil, del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA); y Mónica Humeres, de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.
De esta manera, Urban Kombucha permitió abrir una conversación más amplia sobre cómo los datos, la inteligencia artificial y la colaboración entre distintos actores pueden contribuir a comprender los desafíos de movilidad que enfrentan las ciudades.
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Comunicaciones DCC